Un largo camino de 3 generaciones que comienza en Venecia, donde dos hermanos se sumergen con perseverancia y pasión en la tarea de elaborar el mejor helado artesanal, en un principio bajo las estrictas tradiciones italianas y posteriormente sumando matices de la Escuela de Repostería Vienesa.

 

Años más tarde este emprendimiento se traslada a la Argentina bajo el nombre de "La Veneciana", actualmente una cadena de heladerías impulsada aún por el móvil de la pasión y la búsqueda de la calidad total.